Humanizar el ejercicio del derecho es preocuparse por el lado emocional y humano de la ley y del proceso legal.

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Entrevista al juez David Wexler, máximo representante de la Justicia Terapéutica.

Lamentablemente está de actualidad el brote que este verano ha experimentado la violencia de género en España. De nuevo se alzan las voces que piden nuevas reformas legales que endurezcan unas penas que en muchas ocasiones no se cumplen porque los agresores se suicidan en una dinámica criminal que no atiende a razones lógicas y para la que no cuenta el efecto ejemplificador de las duras sanciones penales.

Desde ámbitos especializados de la psicología y la psiquiatría se viene insistiendo en la importancia de que se adopten medidas preventivas adecuadas. Entre ellas se destaca en el derecho comparado la denominada “justicia restaurativa de familia”, que introduce elementos preventivos para la gestión de los conflictos de pareja propiciando intervenciones tempranas con técnicas mixtas de carácter legal y terapéutico para buscar salidas razonables, e incluso médicas (y psicológicas), y evitar que se produzcan las escaladas del conflicto intrafamiliar que conducen muchas veces a la locura y a la violencia aniquiladora.
A ningún criminal maltratador le ha frenado la perspectiva de una condena penal más severa, puesto que generalmente está inmerso en un proceso mental del que no sabe salir más que con la violencia y la muerte. Incluso aceptando la propia aniquilación y la de sus propios hijos.
Por esto es noticia de enorme importancia la inauguración el día 3 de septiembre en Auckland (Nueva Zelanda), el congreso mundial de “Jurisprudencia Terapéutica”, movimiento internacional que impulsa una verdadera revolución de la justicia apelando más a la forma de aplicar el derecho por los jueces que a la necesidad de imponer legalmente determinadas reglas procesales.
La mediación entra de lleno en esta corriente que tuvo sus primeras manifestaciones en la creación de los “Juzgados de Adicciones” en Nueva York, Monterrey (México) o Santiago de Chile, en los que se pone el énfasis en la actuación conjunta de la acción de los tribunales y las intervenciones terapéuticas con personas que han delinquido y que padecen adicción a las drogas o enfermedades mentales. La eficacia de la llamada “Therapeutic Jurisprudence” en inglés, que en español se ha traducido con la utilización del término “Justicia Tereapéutica”, arroja unos resultados muy satisfactorios en cuanto a la eficacia de la reinserción de las personas, la atención a los derechos de las víctimas y, lo que es singularmente importante, el menor coste económico que resulta si se compara con los gastos que generan unos procesos judiciales que no inciden en la solución de los problemas.
No es desconocida en España esta corriente de la filosofía del derecho, en la que ha sido pionero el presidente de la Audiencia de san Sebastián Iñaki Subijana con su trabajo sobre la Justicia Terapéutica en el enjuiciamiento penal y la experiencia en dicho tribunal en este campo. Incluso desde la Universidad de Vigo se está impulsando una línea de investigación en este terreno por las doctoras Fariña, (desde la psicología) y Esther Pillado (desde el derecho procesal).
La facultad de derecho de la Universidad Pompeu y Fabra por medio de quien ha sido su decano, el doctor Ferrer Riba ha invitado a impartir un seminario a uno de los máximos representantes de esta corriente, el juez David Wexler y profesor de la Universidad de Texas (USA), que fue presentado en el Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat de Cataluña por la magistrada decana de Narcelona, Mercedes Caso.
El equipo de redacción de GEMME ha considerado que no se podía pasar por alto la presencia de este profesor en España, y hemos podido conseguir de él una entrevista.

Doctor Wexler, usted ha dicho que humanizar la ley, preocupándose del lado psicológico, emocional y humano de las personas que intervienen en el caso, con una actitud diferente en el proceso legal, supone un salto cualitativo en la acción de la justicia. Nuestra primera pregunta es si es necesario para ello un cambio legislativo que imponga otro modo de hacer a los operadores jurídicos.

No es necesario en absoluto. La “Therapeutic Jurisprudence” (TJ en adelante) es muy modesta en sus pretensiones, únicamente pretendemos que los jueces trabajen de otra forma con los mismos instrumentos legales y procesales.

Usted ha definido la TJ como el estudio del papel de la ley como agente terapéutico, con lo que el papel de la justicia no sería el que se ha entendido tradicionalmente, de “restaurar el orden” o “dar a cada uno lo suyo”, sino más bien el de contribuir a la salud mental de los ciudadanos. ¿Es así?

Pues sí, es así en el sentido de que la TJ es un componente importante adicional. La meta terapéutica es muy importante pero no elimina en absoluto las demás metas jurídicas, ni tampoco menoscaba el principio de debido proceso que marca la ley para el enjuiciamiento de los delitos.

En los estudios sobre TJ se pone especial énfasis en la necesidad de modificar la actitud de los juristas, fundamentalmente de abogados y jueces, en el trato personal a los ciudadanos. ¿No cree que esto necesitaría un cambio radical en la formación y preparación profesional de estos agentes de la ley?

Necesita un cambio pero no un cambio radical. Como dije arriba, la TJ es algo adicional. Hay recursos sencillos sobre el uso judicial de la equidad procesal y otras técnicas sencillas que pueden facilitar el uso de TJ en la vida profesional de la rama judicial. Por ejemplo, el Blog Therapeutic Jusiprudence in the Mainstream disponible en internet en el que hemos trabajado lo explica con detalle (ir al blog)

¿Cuál fue el origen de la corriente de pensamiento jurídico de la TJ?

Yo era especialista en el área de derecho relacionado a los pacientes con trastornos mentales, y me interesaba, por ejemplo, el proceso de la reclusión en las cárceles. La ley sobre salud mental quiere expresamente ayudar a los pacientes pero me di cuenta de que, en varios aspectos, la ley no ayudó nada y a veces produjo daños. Me di cuenta, en otras palabras, que la ley en si funcionaba como agente no terapéutico o, dicho con más claridad, anti-terapéutico, nos guste o no nos guste, y por eso, sería importante que nos enfocáramos en la práctica del derecho en estudiar las consecuencias de la ley y en cómo se puede mejorar la misma, pero sobre todo en su aplicación e implantación. Esto fue el origen de TJ

¿Qué grado de implantación tiene la TJ en EEUU?

Mucho en el área de los tribunales en las intervenciones previas para la resolución de problemas, como en los juzgados que tienen a su cargo los juicios en los que hay personas que sufren de adicción o de problemas de salud mental. Ahora estamos trabajando para expandir el ámbito de TJ al sistema general, especialmente en el área penal.

¿Han encontrado eco sus propuestas en los juristas europeos?

Está empezando en Europa y más allá. Hay juristas trabajando en estos temas en Reino Unido, en Suecia, en Holanda, en Bélgica, por ejemplo, y algunos profesores de derecho en Francia con mucho interés.

¿Cuáles son sus próximos retos?

Nos proponemos impulsar un proyecto internacional e interdisciplinar para promocionar la TJ en el sistema jurídico   general, especialmente en el ámbito de penal y de menores. He escrito sobre este tema y hay un resumen en el Blog, http://www.mainstreamtj.wordpress.com

¿Ha percibido interés en España por la TJ?

Efectivamente, a nivel de la academia hoy se están peguntando muchos autores sobre los límites del derecho y su función en la sociedad. He encontrado un gran interés por la introducción de la mediación en el ámbito de los tribunales, lo que es un paso muy importante en esta dirección, y es muy interesante la labor que se está realizando desde la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica, con su web:  donde el protagonismo español se ha puesto de relieve en el último congreso celebrado en Puebla (México).

Muchas gracias profesor, y esperamos poder verle pronto de nuevo en España.

Acerca de mediacionesj

Grupo Europeo de Magistrado por la Mediación - España

3 pensamientos en “Humanizar el ejercicio del derecho es preocuparse por el lado emocional y humano de la ley y del proceso legal.

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