La Justicia Restaurativa: una oportunidad complementaria al sistema penal. Crónica del evento celebrado ayer en Barcelona.

Ayer tuvo lugar en el Palau Robert de Barcelona una interesante jornada organizada por el Consejo de la Abogacía Catalana (CICAC) en la que se dieron cita muchos expertos en Justicia Restaurativa para analizar experiencias, así como los beneficios y dificultades de esta metodología de mediación penal.

La sesión fue introducida por el Decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB), Jesús Sánchez quien presentó a los ponentes. De Carme Guil, presidenta de GEMME dijo que era una “magnífica magistrada, ejemplo de lo que debe ser un juez”. También dijo que “Las libertades no solo se defienden luchando por los derechos de las personas, sino también innovando y formándose en materias como la Justicia Restaurativa, que persigue una sociedad más justa a través de la reinserción al “circuito de la vida”. Porque todos podemos cometer un error en la vida, y nos merecemos tener la oportunidad de cambiar y volver a ser felices

Tras las presentaciones, fue el turno Jean Schmitz, experto en Justicia Restaurativa de origen belga afincado en Perú, quien compartió con los asistentes algunas de sus experiencias en prácticas restaurativas, destacando que “lo que más llama la atención en las sesiones restaurativas es la aparición de las emociones, que son las que consiguen que las personas cambien. Se trata de asumir la responsabilidad, de tomar conciencia del daño causado y de tener ganas de ser mejor persona”. Ante la pregunta de uno de los asistentes de “¿Cómo se mide la efectividad de la Justicia Restaurativa?” Jean Schmitz afirmó tajante que “El éxito de una reunión restaurativa depende directamente de la calidad de su preparación”.

La parte central de la Jornada consistió en una mesa redonda para debatir sobre la Justicia Restaurativa y la potestad del Estado en relación al “ius puniendi” y al proceso judicial. Participaban Carme Guil, magistrada de penal de la Audiencia Provincial de Barcelona y presidenta de GEMME; Joan Ramón Puig i Pellicer, abogado de reconocida trayectoria en Derecho Penal, María José Osuna, Fiscal Jefe de la Fiscalía Provincial de Tarragona y Josep M. Tamarit, catedrático de Derecho Penal y experto en Justicia Restaurativa con moderación de Anna Vall Rius.

Cada uno de los integrantes de la mesa redonda contesto a dos preguntas lanzadas por la moderadora.

La primera pregunta fue “¿Qué ventajas y qué dificultades presenta la Justicia Restaurativa frente al Derecho Penal?

El catedrático fue el primero en tomar el turno de palabra para decir que los procesos restaurativos “pueden” aportar beneficios si están bien desarrollados, sobre todo a las víctimas (que son las más beneficiadas en función de las experiencias que tenemos) y a la sociedad. Pero los procesos restaurativos pueden re-victimizar si no están bien desarrollados (en este sentido, Josep Maria Tamarit coincide en la importancia de la preparación con Jean Schmitz). Dijo además que las principales dificultades provienen de las “falsas creencias”, cuando en realidad, lo verdaderamente importante es la actitud de las personas involucradas y sus características concretas. Algunas falsas creencias señaladas por el catedrático son que la Justicia Restaurativa es más apropiada para casos graves que leves o la expectativa de que el victimario pida perdón.

Por su parte, la fiscal afirmó que la ventaja principal es la satisfacción que ofrece a la víctima y a la comunidad, y que es mucho mejor que la justicia retributiva. La Justicia Restaurativa facilita la rehabilitación del infractor, porque durante el proceso toma conciencia del daño causado. Sobre todo resulta efectiva en el ámbito de la Justicia Juvenil y tiene gran importancia como factor de educación que resulta muy positivo.

Por su parte, Carme Guil, respondió a la pregunta de la moderadora con otra pregunta. “¿De qué sirve a la sociedad el Derecho Penal? ¿Nos sentimos más seguros? ¿Qué le ofrece el proceso penal a las víctimas, especialmente a las que han padecido delitos más graves?” Dijo la magistrada que el proceso penal, por su propia naturaleza, re-victimiza. Las víctimas pasan por un verdadero vía crucis, que cada persona afronta “como puede” y el resultado en años de prisión no es lo que verdaderamente importa a quienes han sido víctimas de un delito. En cambio, la Justicia Restaurativa sitúa en el centro a la víctima, se interesa por sus necesidades y sus deseos. Y este es su principal beneficio. En cuanto a las dificultades, señaló la presidenta de GEMME que en España había grandes diferencias de aplicación entre las distintas Comunidades Autónomas y que impedir que las víctimas de violencia de género puedan optar a la Justicia Restaurativa supone tratarlas de forma paternalista, y además de una gran injusticia es una clara discriminación.

La intervención de la magistrada provocó una sincera y gran ovación por parte de los asistentes que sorprendió a los ponentes.

Por su parte el abogado Puig opinó que las herramientas para desarrollar la Justicia Restaurativa existen, pero las voluntades no.

La moderadora hizo una segunda pregunta: “¿Es suficiente el marco legal para desarrollar la Justicia Restaurativa? Si es que no, ¿qué faltaría?"

El catedrático Josep M. Tamarit dijo que una reforma como tal no sería necesaria, pero si conveniente. No tanto para regular la Justicia Restaurativa, sino sus efectos procesales y los criterios de derivación.

La fiscal María José Osuna puso un par de ejemplos que ella había vivido como fiscal para poner de manifiesto que a pesar de las herramientas, la justicia restaurativa se aplica poco y sería necesario regularla mejor.

Carme Guil, en su turno de palabra, afirmó que: “Necesitamos un cambio legal, pero no tanto como necesitamos cumplir la ley y las recomendaciones europeas existentes. Necesitamos un marco legal para el espacio restaurativo antes de la sentencia. La mayoría de los jueces no conocen la existencia de la Justicia Restaurativa. Sobre todo hace falta una reforma para permitir que las víctimas de la violencia de género y sexual puedan acudir a la Justicia Restaurativa. El motor de cambio del victimario es ser consciente del enorme daño causado”.

El último en tomar la palabra fue el abogado Joan Ramón Puig para decir que “nos falta un marco legal para implementar la Justicia Restaurativa”.

La jornada terminó con al presentación del libro "Justicia Restaurativa. Estado de la cuestión y propuestas de lege ferenda” que presentó su autora, Anna Vall Rius.

La clausura corrió por cuenta de Inmaculada Barral Viñals, directora general de Derecho, Entidades jurídicas y Mediación, de Marta Mártinez Gellida, decana del Colegio de Abogados de Tortosa y presidenta de la sección de Mediación y Consejera del Consejo de la abogacía Catalana y de Carlos García Roqueta, diputado de la Junta de Gobierno y responsable del Centro ADR-Mediación del ICAB, y presidente de la Comisión de Mediación de la Federación Europea de Colegios de la Abogacía de Europa.

 

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